domingo, 30 de diciembre de 2012

Llegada a Dili



30 de diciembre de 2012
Mi visa caduca hoy mismo y he de salir del país al cumplirse mi segundo mes seguido en Indonesia. Son varias las opciones que barajo, Kuala Lumpur y Singapur las más económicas en cuanto a vuelos, pero sigo con la idea de Timor Este, así que aunque finalmente el vuelo me sale más caro opto por ello. 

Si entrar al país por tierra requería una ardua y estúpida burocracia, hacerlo por aire es todo lo contrario. El pago de 30 $ en inmigración te permite estar 30 días en el país.
Primeros cambios en esta nueva nación. El idioma, aunque mucha gente habla bahasa-indonesio debido a su pasado como parte de este país, el idioma principal es el tetun y el portugués, este último debido a la colonización portuguesa en el siglo XVI.
La moneda es el dólar, que fue puesta en circulación por la ONU en el 2000 para sustituir a la rupia indonesia.

La hora, aumenta la diferencia sobre el GMT y aquí nos encontramos a +9.
Tras este rápido repaso de nuevos cambios en Timor Este, salgo del aeropuerto en dirección a East Timor backpacker hostel. Negocio con un taxista el precio, lo que empieza con 10 $ acaba en 5 $.


Me reencuentro con James, el australiano que conocí en Kupang y que es voluntario en una escuela donde imparte clases de inglés. Dan es el dueño, inglés de Manchester y que lleva años por Asia. También conozco a Josh, un americano que trabaja con una ONG, por último Yael, una chica israelí que ha estado en Australia los últimos meses y ahora continua su viaje por Timor Este e Indonesia.
La noche vieja está a la vuelta de la esquina. El backpacker va a cocinar un cochinillo, los demás contribuimos cada  uno haciendo un plato.

Yo nunca he sido muy “cocinillas”, pero me estoy haciendo un experto en las tortillas de patata. Tras la correspondiente cena, salimos a ver los fuegos artificiales y un concierto que hay al lado del Palacio del Gobierno. Incluso vemos al primer ministro de la nación Xanana Gusmao andar tranquilamente como uno más. Terminamos la noche en el backpacker entre cervezas y kalimotxos.

video

El día 1 de Enero acompaño a Yael a la escuela de buceo donde ella está haciendo el open wáter, mi intención es hacer un par de inmersiones ya que por aquí los precios son más caros. Casualidades encuentro a Simone, una instructora brasileña con la que tuve contacto a través de couchsurfing.
El día no da para más y mis inmersiones ya están organizadas para el 2º de enero.
La mañana es gris y lluviosa y lo mejor que podía haber hecho era quedarme en la cama, pero todo estaba organizado. Conductor, dive master, una pareja australiana y yo montamos en la furgoneta en dirección al primer punto de buceo que será Secret garden, unos 30 km al este de Dili. La entrada es desde playa un tanto complicada, por no hablar de la salida cuando la marea ha subido y no se ven los corales. El buceo ha sido un fracaso, poca visibilidad y un punto de buceo bastante pobre, decido no hacer la segunda inmersión (K41)
A la vuelta tengo un pequeño follón a la hora de pagar, me quieren cobrar las 2 inmersiones aun habiendo hecho solo una. Al final se soluciona pero aun así carísimo.
Los siguientes días me dedico a caminar por la ciudad, contemplando sus edificios destruidos y calles destartaladas.




Aunque casi siempre está nublado hace mucho calor, asi que decido parar en el museo de la resistencia donde se explica la historia de Timor Este. 

También visito el cementerio Santa Cruz, donde el 12 de noviembre de 1991 más de 100 civiles fueron asesinados por soldados indonesios. La masacre de Santa Cruz se tornó como el punto de inflexión en la guerra por la independencia de Timor Este.

A unos 8 kilómetros de Dili en el cabo Fatucama se sitúa la estatua del Cristo Rey. Esta fue un regalo del presidente indonesio de la época. Sus 27 metros de altura la convierten en la más alta de Indonesia cuando Timor Este todavía era una provincia ocupada.




6 de enero de 2013, mis días en Dili y en Timor Este terminan. Vuelo de vuelta a Bali donde me reencontraré de nuevo con Natalia.

"Take every chance. Drop every fear"
--Natália Álvarez--